Por: Xiomara Bolaños
¿Qué pasaría si un solo clic pudiera silenciar una verdad incómoda?
En pleno siglo XXI, la libertad de expresión ya no se libra en plazas públicas, sino en pantallas y redes sociales. Lo que comenzó como un espacio para opinar libremente se ha convertido en un terreno donde los gobiernos deciden qué es información… y qué es desinformación. Cada segundo se publican miles de mensajes, videos y noticias. Algunos informan, otros manipulan. En este mar digital, la línea entre verdad y mentira se vuelve difusa, y los gobiernos del mundo se debaten entre permitir la libertad total o imponer controles que podrían rozar la censura. Si hablamos más a fondo la verdad siempre ha sido poder. Pero en la era digital, ese poder puede construirse… o inventarse.
Hoy, la humanidad enfrenta una nueva pregunta moral: ¿hasta qué punto podemos limitar la mentira sin destruir la libertad?
En una era donde la información circula más rápido que la verdad, la desinformación se ha convertido en una herramienta política poderosa. Lo que antes eran simples rumores, hoy son estrategias que pueden alterar elecciones, encender conflictos o silenciar voces. Frente a este panorama, el Comité SPECPOL de las Naciones Unidas analiza cómo los Estados pueden combatir la manipulación informativa sin vulnerar la libertad de expresión, un derecho esencial pero cada vez más amenazado.
¿Qué tan peligrosa puede ser la desinformación?
Las noticias falsas ya no son simples rumores, pues son herramientas de poder capaces de manipular elecciones, alterar mercados y generar conflictos. En plataformas como X (antes Twitter) o TikTok, la velocidad con la que se comparte una mentira supera con creces la capacidad de los medios para desmentirla. Esto crea un escenario donde la opinión pública se forma a partir de percepciones, no de hechos. En consecuencia, los ciudadanos terminan tomando decisiones políticas o sociales basadas en información distorsionada, debilitando así la democracia.
¿Hasta dónde llega la libertad de expresión?
Defender la libertad de expresión implica aceptar la pluralidad de ideas, incluso las incómodas. Sin embargo, cuando esa libertad se usa para difundir odio o manipulación, surge un dilema ético. ¿Debe un Estado intervenir para proteger a la sociedad o dejar que el flujo de información sea completamente libre? Muchos gobiernos, bajo el pretexto de combatir la desinformación, han implementado leyes que terminan censurando críticas legítimas, lo que genera un riesgo real de autoritarismo digital.
¿Qué papel cumple SPECPOL frente a este problema?
El Comité SPECPOL de las Naciones Unidas ha comenzado a debatir el impacto de la desinformación en la estabilidad global. En diversas sesiones, los Estados miembros han reconocido que la manipulación informativa puede agravar conflictos o justificar intervenciones políticas. Sin embargo, no existe consenso sobre cómo enfrentar el problema sin vulnerar la soberanía nacional ni restringir la libertad de expresión. SPECPOL busca equilibrar ambas posturas, promoviendo mecanismos internacionales de cooperación y educación digital.
¿Podemos ser parte de la solución?
En este nuevo escenario informativo, el poder ya no reside solo en los gobiernos o los medios, sino en cada usuario con acceso a internet. Somos, al mismo tiempo, consumidores y productores de información. Aprender a verificar fuentes, reconocer sesgos y contrastar datos se ha vuelto una habilidad cívica indispensable. Si la desinformación es la enfermedad del siglo digital, la educación crítica es el mejor antídoto para proteger la libertad de expresión sin caer en la censura.
La desinformación ha demostrado ser uno de los mayores retos del siglo digital: una amenaza silenciosa que puede debilitar democracias y dividir sociedades. Sin embargo, combatirla no debe significar silenciar opiniones, sino saber educarlas. La libertad de expresión no puede ser víctima del miedo ni excusa para el engaño. Los Estados, los medios y los ciudadanos comparten la responsabilidad de proteger la verdad sin sacrificar la libertad. Solo a través de la educación crítica y la cooperación internacional podremos construir un espacio informativo más justo, libre y consciente.
1.- (Naciones Unidas Derechos Humanos Oficina de Alto Comisionado,-La libertad de expresión es clave para contrarrestar la desinformación, 3 noviembre 2022) https://www.ohchr.org/es/stories/2022/11/freedom-expression-key-countering-disinformation
2.- (Pontificia Universidad Católica del Perú-Desinformación, aproximación conceptual, riesgos y remedios, 15 julio, 2025)
https://revistas.pucp.edu.pe/index.php/derechopucp/article/view/30027/27366
3.- (Ministerio de Asuntos Exteriores de Unión Europea y Cooperación-La lucha contra la desinformación, 15 agosto, 2023) https://www.exteriores.gob.es/es/PoliticaExterior/Paginas/LaLuchaContraLaDesinformacion.aspx
4.- (Foundation, Friedrich Naumanm-Desinformación: cómo entenderla, combatirla y protegerse, 11 diciembre, 2024) https://www.freiheit.org/es/latin-america/desinformacion-como-entenderla-combatirla-y-protegerse
5.- (Tirant Lo Blanch-¿Qué es la desinformación y por qué es un riesgo para la sociedad?, 13 mayo,2025)https://tirant.com/noticias-tirant/noticia-que-es-la-desinformacion-y-por-que-es-un-riesgo-para-la-sociedad/