Por: Daniela Pusse
Vivimos en un mundo controversial donde las amenazas e intereses persisten como una oportunidad de abrirse internacionalmente. Sabemos únicamente que no todos los enemigos son elegidos por sus acciones. Aunque, desde que el presidente estadounidense George W. Bush utilizó el término por primera vez, se presentaron críticas hacia la expresión dada, mostrándonos que la real elección de estos países no siempre se basó en criterios consistentes de derechos humanos, democracia o seguridad internacional. De lo contrario, estuvo influenciada por intereses estratégicos, económicos y geopolíticos, que se agrupan bajo diferentes etiquetas que, hasta hoy, a la mayoría de la sociedad les parece un chiste. Bajo esta realidad, es necesario analizar realmente los intereses políticos y su gran impacto en la democracia internacional para mantener un país transparente y justo.
La democracia como herramienta geopolítica
La expresión "eje del mal" fue acuñada por primera vez por George W. Bush, quien en su momento fue el presidente de Estados Unidos. Esto ocurrió durante su discurso sobre el Estado de la Unión en 2002, apenas cinco meses después del atentado del 11 de septiembre. En esa ocasión, Bush mencionó a Irak, Irán y Corea del Norte como una amenaza común para la paz mundial. Esta etiqueta no solo pretendía justificar una política exterior más agresiva, sino que también buscaba crear un marco simplificado de "buenos contra malos" que facilitará el apoyo tanto interno como externo para futuras intervenciones militares. Detrás de esta construcción retórica había una lógica política clara: unir a la opinión pública en torno a un enemigo común y fortalecer el liderazgo global de EE.UU. en lo que se conoció como la “lucha contra el terrorismo”.
Percepción o persecución: el juego del poder geopolítico
Tras el discurso de Bush, encuestas de Gallup (2005) mostraron que más del 80 % de los estadounidenses tenía una opinión desfavorable de Irán y Corea del Norte, y más del 60 % de Irak. Lo cual trajo como consecuencia que muchos ciudadanos comenzaron a asociar automáticamente a esos países con terrorismo y armas de destrucción masiva, incluso sin pruebas sólidas. Mostrando así el impacto de esta clasificación, dejando de lado a otros países con comportamientos similares. Asimismo, se reforzaron estereotipos negativos, especialmente contra ciudadanos o inmigrantes provenientes de estos países, desarrollando la cruda realidad y situación que cada país pasaba en ese momento. Con ello se demuestra la gran influencia que se puede evidenciar en el diseño de un mensaje moralmente incuestionable.
La guerra invisible del discurso
Después de los atentados del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos necesitaba reconstruir su legitimidad interna y justificar una política exterior más intervencionista. Llevando así, la muestra un lenguaje moralizante al usar el adjetivo mal, enmarcó los conflictos internacionales en una lógica binaria. Llegando a ser poderoso, porque apela a
valores morales y religiosos profundamente arraigados en la cultura estadounidense. Además demostró una simplificación emocional al explicar conflictos geopolíticos complejos, redujo todo a un relato comprensible para la opinión pública. Esto aumentó el apoyo popular a las políticas militares.Trayendo como consecuencia que Estados Unidos construya una narrativa en la que ciertos países son etiquetados como amenazas globales.
El poder detrás del miedo y la moral
Esta etiqueta, al mostrarse tan inofensivo también generó una serie de crisis internacionales conectadas entre sí, aumentando las tensiones entre los países adjetivados y Estados Unidos, no solo por los territorios o adquisiciones en común, si no la gran controversia y tensiones diplomáticas que el país americano ha desarrollado, afectando directamente a Medio Oriente y Asia, e indirectamente al resto del mundo. Dejando de lado la paz y cooperación internacional que muchos países necesitan aplicar en la actualidad, innovando una polarización en conflictos actuales y su involucración dentro de ellas. Además de que Estados Unidos sea una gran potencia mundial, necesita mostrar esa potencia en los valores inculcados en su país manteniendo una transparencia y respeto global con países conectados.
Detrás de la búsqueda de una democracia y libertad internacional, se oculta la selección de países que no comparten la misma ideología que el "selector", visualizando enemigos internacionales. El ‘Eje del Mal’ no solo señaló enemigos, fabricó una narrativa que aún divide al mundo entre los ‘buenos’ y los ‘malos’. Lo cual impacta actualmente bajo discursos de la libertad, escondiendo estrategias más eficaces de manipulación. Con tres palabras, Bush redefinió el orden mundial y trazó nuevas fronteras entre aliados y amenazas. Lo cual el miedo se convirtió en política, y la política, en justificación del poder.
Gallup. (2005, 10 de febrero). “Axis of Evil” countries seen as America’s greatest enemies. Gallup News.
https://news.gallup.com/poll/15022/axis-evil-countries-seen-americas-greatest-enemies.aspx
The Washington Post. (2006, 10 de octubre). Bush’s “Axis of Evil” comes back to haunt United States.
https://www.washingtonpost.com/archive/politics/2006/10/10/bushs-axis-of-evil-comes-back-t o-haunt-united-states/fc3ac747-1e34-4719-b706-bd450edff887/
Mronline. (2010, 16 de marzo). The “Iran threat” in the age of the real axis of evil expansion. https://mronline.org/2010/03/16/the-iran-threat-in-the-age-of-real-axis-of-evil-expansion1/
Arxiv. (2021). Economic impact of sanctions on Iran.
https://arxiv.org/abs/2110.09400
International Journal of Social Science and Economic Research (IJSER). (2021). U.S. foreign policy and global military expenditure after 9/11.
https://ijsser.org/2021files/ijsser_06__264.pdf