Por: Macarena Chung
"El 'fast fashion' no es gratis. Alguien, en algún lugar, está pagando el precio." En pleno 2025, vivimos en constantes afectaciones a la economía, inestabilidad política y crisis sociales; sin embargo, contrario a lo que se esperaría, la juventud vive primando encajar en una sociedad donde el verdadero lujo es lo material y el éxito real gira alrededor de las prendas. Colectivamente, esta histeria de acumular más y más ha generado una deshumanización por lo que sucede detrás de la cortina de superficialidad que marcas como Shein y H & M se han esforzado en ocultar: la explotación infantil.
Dentro de un desordenado y abarrotado taller, trabajadores se inclinan sobre máquinas de coser bajo la tenue luz que guía su trabajo. Pasan las 18 horas de trabajo, la temperatura va subiendo, mientras que los menores de edad aceleran el paso, terminan y empacan, todo esto por un sueldo de 2 centavos por prendas. Informes como el de Business & Human Right Resources Center en 2024 brindan una idea del día a día de las personas que hicieron posible que lo que estás usando llegue a tus manos.
De acuerdo a The Wall Street Journal (2022), son casi 9000 productos lanzados diariamente por empresas como Shein o Temu, por lo cual estas ven convenientes el uso de las subcontrataciones para llegar a cumplir los estándares que ellos mismos impusieron. Es a través de estas, por la mínima administración que tienen, que la aparición de niños entra en la ecuación. Si bien el Decreto n° 32 de UNICEF ha proclamado la prohibición del trabajo infantil, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), más de 32 millones de niños trabajan actualmente en condiciones de explotación. En países como Bangladesh, India o Etiopía, esta actividad representa la base invisible sobre la que se sostiene la moda barata que inunda las redes sociales.
Pero ¿por qué seguimos comprando? ¿Por qué, incluso sabiendo lo que hay detrás, el ciclo no se detiene? Tal vez porque el sistema está diseñado para que no pensemos. Todo lo que vemos en redes sociales, lo que queremos tener debido a los influencers que nos muestran, las propagandas en todos lados, son cosas que se enfocan en afectar la química de tu cerebro. Al deslumbrarnos por los bajos precios, caemos en el error de creer que tan solo por ser más barato, lo necesitas, cuando realmente no lo es. A veces lo barato nos sale caro.
Por módicos precios rondando entre $5 a $25 (The Wall Street Journal, 2022), nos dejamos llevar por esto más que por el innegable hecho de las horas y el poco sueldo que se le da a los niños y adultos que trabajan en estas fábricas. Las organizaciones internacionales buscan constantemente llegar a un acuerdo en el cual podamos dejar de utilizar a estas personas vulnerables en trabajos con fines comerciales. Puede que parezca algo bastante lejano, salimos en las calles y vemos a niños trabajando, pero profundamente conocemos que la explotación infantil se encuentra completamente relacionada con las redes de tráfico mundial. ¿Cómo es que estas personas llegan aquí? Pueden llegar de una forma voluntaria por necesidad, pero la mayoría se encuentran atrapadas en un ciclo sin fin donde generación por generación siguen siendo destinados a actividades clandestinas e ilegales.
En la actualidad, el cambio no empieza con desintegrar una marca, sino con las decisiones que tomamos cada uno. Cada prenda que decidimos comprar o no comprar, cada vez que elegimos reparar o donar en
lugar de desechar, es un acto político. No hay moda más sostenible que aquella que no se produce a costa de la infancia, a costa de los derechos humanos de otra persona como nosotros. Quizás no podamos deshacer lo que el fast fashion ha creado en las últimas décadas, pero sí podemos romper el ciclo como individuos. Pensar antes de comprar, mirar más allá de las etiquetas, y recordar que detrás de cada prestigio y de cada hilo, hay una historia que merece ser contada, para que nunca más una prenda equivalga al futuro que alguien tuvo que abandonar para que la compres hoy.
Bibliografía:
China: Garment workers employed in Shein suppliers still face poor working conditions incl. excessive overtime & “hardly changed” wages, two years after investigation - Business & Human Rights Resource Centre. (s/f). Business & Human Rights Resource Centre. Recuperado el 23 de octubre de 2025, de
https://www.business-humanrights.org/en/latest-news/china-workers-in-shein-suppliers-still-face-poor-wo rking-conditions-incl-excessive-overtime-hardly-changed-wages-three-years-after-investigation/
Herrera, C. (2022, abril 19). What the SHEIN stats say about fast fashion. Naturspired®. https://www.naturspired.com/podcast/shein-fast-fashion
Sixth Tone. (2021, septiembre 17). The shady labor practices underpinning shein’s global fashion empire. #SixthTone. https://www.sixthtone.com/news/1008472
Vexler, E. (2025, agosto 8). Cuánto dura la ropa de Shein y cómo elegir las mejores prendas. Clarín. https://www.clarin.com/sociedad/dura-ropa-shein-elegir-mejores-prendas_0_bHNKRdhh51.html
(S/f-a). Wsj.com. Recuperado el 23 de octubre de 2025, de https://www.wsj.com/business/retail/shein-valued-at-100-billion-in-funding-round-11649126740
(S/f-b). Unep.org. Recuperado el 23 de octubre de 2025, de https://www.unep.org/news-and-stories/story/putting-brakes-fast-fashion
(S/f-c). Unicef.org. Recuperado el 23 de octubre de 2025, de https://www.unicef.org/colombia/derecho-32-no-al-trabajo-infantil