Por: Ariana Bueno
Vivimos en un país donde la vida vale distinto según quien la mire. Mientras algunos luchan por sobrevivir a su día a día, otros han aprendido a ponerle precio. Aun más teniendo en cuenta los constantes peligros que han surgido en el transcurso de este año. El tráfico de órganos en nuestro país se ha convertido en un tema constantemente olvidado debido a los disturbios, pero sigue vivo y crece más cada día entre hospitales clandestinos y un sistema que prefiere callar. En estas actividades las víctimas desaparecen sin dejar huella y sus historias se olvidan entre los rumores y el miedo. Mientras las personas desaparecen, las autoridades prometen justicia, sin embargo, el silencio sellado con negociaciones sigue firmando los contratos.
Más de 6.000 peruanos siguen esperando en las listas de hospitales por un trasplante que podría salvarles la vida, mientras las donaciones reales apenas cubren una mínima parte de esa necesidad. En esta necesidad surge un mercado tan doloroso que nadie quiere ver: el tráfico de órganos. Muchas personas consideran que este problema solo aparece en películas o series, pero la realidad es que, aunque sea invisible, sigue ahí. Usualmente, las primeras víctimas son los jóvenes sin empleo y personas sin documentos. Les prometen ayuda a ellos y sus familias, pero terminan desapareciendo. Al no estar en los sistemas, nadie los busca y terminan olvidados, mientras sus familias siguen con la fe de siquiera encontrar su cuerpo.
El tráfico de órganos no ocurre en la oscuridad total, como muchos piensan. Ocurre a plena luz, disfrazado de “ayuda humanitaria” u “oportunidad médica”. Usualmente, se presentan en zonas rurales y con necesidades donde las personas no tienen otra opción que confiar en ellos . En algunos casos, hasta llegan a usar uniformes o sellos falsos para ganar confianza. Hay familias que entregan a sus enfermos sin saber lo que realmente pasará. Días o hasta meses después, los cuerpos aparecen, abandonados, y usualmente para ocultarlo se suele hacer creer que fue un “asalto”. De esta manera se suele minimizar el impacto que tiene. Esta actividad también funciona en las ciudades donde jóvenes que pueden estar caminando dan un giro incorrecto y no se les vuelve a ver.
Un ejemplo de esto es Sheyla Cóndor. Ella era una joven como cualquiera. La noche de su desaparición, salió de su casa rumbo al trabajo y nunca volvió. Días después, su cuerpo fue hallado sin vida y con señales que, para su familia, no tenían sentido. Cuando lo reconocieron, dijeron que algo no estaba bien y que el cuerpo “no estaba completo”. El caso se viralizó y el país entero habló de tráfico de órganos y por un momento pareció que esa pesadilla que todos nos habíamos negado a creer por primera vez estaba saliendo a la luz. Sin embargo, la Fiscalía cerró las denuncias, aseguró que los órganos estaban intactos y descartó toda conexión con el tráfico. Pero la duda quedó. ¿Y si no todo se cuenta? Tal vez el silencio institucional no es más que una manera de ocultar lo evidente.
Como en ese caso hay muchos más que terminan desapareciendo en un sistema que no funciona. En el Perú hay indicios y denuncias que muestran un problema real en el país, pero muchas investigaciones quedan abiertas, otras terminan en archivo que no avanzan a condena. Y por si fuera poco entre 2015 y 2021 se presentaron 8,842 denuncias por trata de personas, lo que nos muestra lo expuestos que estamos hacia el tráfico de órganos En años recientes han surgido casos que prendieron la alarma pública, por ejemplo, la investigación alrededor de la turista Blanca Arellano y la crisis de sospechas en el caso de Sheyla Cóndor, que la Fiscalía terminó descartando la sospecha de tráfico de órganos, pero dejó la sensación de dudas entre nosotros.
Detrás de cada órgano vendido hay una historia que nunca se contó. En el Perú, hablar de tráfico de órganos es para muchos un tema sin importancia, pero la realidad es que hasta la actualidad hay denuncias del tráfico de órganos que se archivan y un sistema que prefiere callar antes que admitir su fracaso. Mientras los hospitales públicos colapsan y las listas de espera se alargan, alguien, en algún lugar, paga por seguir viviendo y otro muere sin que nadie pregunte cómo. Porque el verdadero silencio no está en los muertos, sino en quienes aprendieron a mirar a otro lado.
“¿Cuántos Son Y Dónde Están? Las Personas Desaparecidas Y Una Búsqueda Sin Respuestas IDEHPUCP.” IDEHPUCP, 30 Apr. 2025,
idehpucp.pucp.edu.pe/boletin-eventos/cuantos-son-y-donde-estan-las-personas-desaparec das-y-una-busqueda-sin-respuestas/.
Peruana. “Ministerio Público Atendió Más de 8,800 Denuncias de Trata de Personas Entre 2015 Y 2021.”15 June 2022,
andina.pe/agencia/noticia-ministerio-publico-atendio-mas-8800-denuncias-trata-personas-e tre-2015-y-2021-897308.aspx.
“Boletín N° 29: Trata Con Fines de Extracción de Órganos, ¿Mito O Realidad?” Reporte Alternativo, 22 Sept. 2025,
chsalternativo.org/reportealternativo/2009/09/17/trata-con-fines-de-extraccion-de-organos-m to-o-realidad/.
“La Trata de Personas Es Explotación Humana 2023.” ::: CHS Alternativo ::::, 10 Nov. 2023, chsalternativo.org/la-trata-de-personas-es-explotacion-humana-2023/.
Tipiani, Camila Salinas. “Fiscalía Incluye a La PNP Como Responsable Del Feminicidio de Sheyla Cóndor Y Descarta Tráfico de Órganos.” Larepublica.pe, La República.pe, 6 Dec. 2024,
larepublica.pe/sociedad/2024/12/06/fiscalia-incluye-a-la-pnp-como-responsable-del-feminicid io-de-sheyla-condor-y-descarta-trafico-de-organos-362070.